La protección contra bajo voltaje es un mecanismo de seguridad diseñado para desconectar equipos eléctricos o circuitos cuando el voltaje desciende por debajo de un umbral predefinido. Esto previene posibles daños a componentes sensibles y reduce los riesgos de incendios o fallos. En el contexto de la carga de vehículos eléctricos, como con los cargadores móviles Voldt®, la protección contra bajo voltaje ayuda a garantizar que su vehículo eléctrico nunca se cargue en condiciones de voltaje inestables o peligrosas.
Por qué el bajo voltaje es perjudicial
Cuando el voltaje cae por debajo del rango operativo requerido, los dispositivos eléctricos—especialmente motores, cargadores y electrónica de potencia—pueden funcionar de manera ineficiente, sobrecalentarse o dañarse. Para los cargadores de vehículos eléctricos, esto podría resultar en una carga incompleta, picos de potencia cuando el voltaje regresa, o incluso daños permanentes a componentes internos. En casos extremos, el bajo voltaje puede hacer que los contactores “vibren” (se activen y desactiven repetidamente), lo que lleva a desgaste y riesgo de incendio.
Cómo funciona la protección contra bajo voltaje
Un circuito de protección contra bajo voltaje monitorea continuamente el voltaje de entrada. Si detecta que el voltaje cae por debajo de un nivel crítico—típicamente alrededor de 180V para un sistema de 230V AC—desconecta instantáneamente la carga. Muchos cargadores avanzados, incluidos los productos Voldt®, reanudan automáticamente la carga cuando el voltaje regresa a niveles seguros. Este sistema inteligente suele estar integrado en la electrónica interna y opera sin intervención del usuario.
Productos Voldt® y seguridad integrada
Todos los cables de carga y cargadores móviles Voldt® están diseñados y producidos en Europa con altos estándares de seguridad. Incluyen protección integrada contra bajo voltaje como parte de un paquete de protección más amplio, que también incluye protección contra sobrevoltaje, sobrecorriente, sobrentemperatura y fallo a tierra. Estas características de seguridad cumplen con las certificaciones CE y TÜV y garantizan un funcionamiento estable incluso en regiones con un suministro eléctrico menos consistente, como áreas rurales o configuraciones de carga temporales con extensiones largas.