¿Cómo funciona la potencia de carga?
La potencia de carga se mide en kilovatios y la determinan tres factores: tensión, intensidad en amperios y número de fases. Tensión × amperios × fases = potencia. La red europea suministra 230 voltios por fase, así que monofásico a 16A da unos 3,7 kW, mientras que esos mismos 16A repartidos en tres fases dan 11 kW.
Las cuatro configuraciones habituales en alterna son monofásico 16A (3,7 kW), monofásico 32A (7,4 kW), trifásico 16A (11 kW) y trifásico 32A (22 kW). En España las viviendas son monofásicas, así que 3,7 y 7,4 kW son las cifras de casa; el trifásico corresponde a puntos públicos y locales comerciales. Antes de cargar a 7,4 kW comprueba tu potencia contratada, porque supera el margen de muchos contratos domésticos.
La velocidad real la marca el eslabón más débil: el punto de recarga, el cable y el cargador de bordo del coche. Como regla, capacidad de batería dividida por potencia: 60 kWh a 7,4 kW son unas ocho horas desde casi vacío.
Merece la pena comprobarlo en tu coche: la mayoría de los de 11 kW aceptan 32A en una fase y llegan a 7,4 kW, pero algunos son estrictamente 3×16A y se quedan en 3,7 kW.
La carga rápida en continua salta el cargador de bordo y alimenta la batería directamente, de ahí sus cifras mucho más altas.

