Quizás no todo el mundo sabe que cargar coches eléctricos a bajas temperaturas puede ser un problema. Es bien sabido que a medida que las temperaturas bajan, cargar un coche eléctrico se vuelve más lento y menos eficiente. Esto sucede porque las baterías deben primero calentarse para cargar de manera óptima y recibir energía.
Para ilustrar esto, usemos el ejemplo de los neumáticos de Fórmula 1: si no alcanzan primero una cierta temperatura, su rendimiento está significativamente por debajo de las expectativas y el rendimiento disminuye.
Incluso un smartphone, cuando está frío, tiene dificultades para cargar, o la batería tiende a descargarse más rápidamente.
Con esto en mente, hay evidencia de que los problemas de carga del Tesla empeoran a temperaturas más frías.
Algunos propietarios reportan un mayor número de sesiones de carga fallidas, inicios más lentos o un comportamiento de carga más errático en condiciones frías.
Para verificar esto, simplemente prueba a cargar el Tesla en un entorno diferente, quizás por la tarde durante las horas de sol, o con el coche en un garaje calentado, o inmediatamente después de un viaje largo, y compara el comportamiento de carga a diferentes temperaturas.
Descubrirás que la carga será más difícil por la noche, con el coche aparcado fuera y sin protección, mientras que durante el día, con pleno sol, el rendimiento será mejor. Para probar una condición «extrema», simplemente compara algunas cargas realizadas en los meses de verano con las realizadas en los meses de invierno, anota los parámetros de carga y compara.
La solución más fiable, de hecho, sugiere comparar el comportamiento de carga a diferentes temperaturas para evitar asumir que el problema es constante durante todo el año.